El informe Bacardi Cocktail Trends Report 2026, elaborado por Bacardi Limited en colaboración con The Future Laboratory, presenta una mirada detallada de cómo evolucionará la cultura del cóctel en el próximo año. Se basa en datos de encuestas globales, entrevistas a bartenders, análisis de mercado y pronósticos de tendencias, revelando que 2026 será un año marcado por la intención detrás de cada copa, no solo por la bebida en sí.
La clave es que el cóctel ya no pertenece a un momento concreto del día ni a un único espacio. En 2026, beber es una experiencia flexible, emocional y contextual. Ya no importa solo qué se bebe, sino con quién y en qué contexto.
Como resultado tenemos un mercado lleno de consumidores que buscan experiencias completas, no solo sabor. El valor ya no reside únicamente en la receta, sino en la capacidad del cóctel para generar conexión, sorpresa, cultura y significado.
Afternoon Society: nuevos ritmos, nuevas rutinas
Uno de los grandes cambios que señala el informe es el desplazamiento del consumo en la tarde o tarde-noche. Frente a la clásica “copa nocturna”, aparece la “copa diurna” : un cóctel pensado para cerrar la jornada laboral, para socializar sin excesos y sin romper el ritmo del día siguiente.
Una de las conclusiones clave es que los hábitos de consumo están cambiando de horario y propósito. Lejos de centrarse en noches largas y copas hasta tarde, el consumo social se traslada al final de la tarde y primeras horas de la noche. Frente a la clásica “copa nocturna”, aparece la “copa diurna” : un cóctel pensado para cerrar la jornada laboral, para socializar sin excesos y sin romper el ritmo del día siguiente.
Este cambio responde a una generación —la Generación Z y los millennials jóvenes— que prioriza el equilibrio entre vida diaria y socialización, y busca integrar el consumo de cócteles sin comprometer descanso ni salud. No es cuestión de beber menos, sino de beber de otra manera. Priorizan bebidas más ligeras, formatos más pequeños y perfiles de sabor dulces o frescos. Spritzes de baja graduación, mini cócteles o versiones reinterpretadas de clásicos encajan perfectamente en este nuevo ritual.
Reconectando con las personas
El informe destaca que muchos consumidores sienten que la tecnología ha hecho las interacciones menos personales, y buscan activamente lugares donde sentirse parte de algo. Existe la necesidad de conectar de forma real y presencial. En este contexto, el cóctel deja de ser el centro de atención para convertirse en un acompañante de la conexión. La bebida está al servicio del momento, no al revés.
Los bares y restaurantes asumen así un nuevo rol como facilitadores de comunidad, no solo como puntos de consumo: talleres creativos, sesiones de música, juegos de mesa, lecturas compartidas o eventos culturales donde la bebida actúa como elemento cohesionador. En este contexto, el éxito ya no está en el volumen de gente, sino en la calidad del encuentro.
Lo local como experiencia, no como etiqueta
La tendencia New Localogy sitúa a la coctelería en 2026 en una nueva relación con el entorno. No se trata solo de utilizar productos de proximidad, sino de crear una experiencia que refleje el lugar, la cultura y la comunidad. El cóctel se convierte en una expresión líquida del territorio, capaz de contar una historia sin necesidad de palabras.
Al integrar grandes marcas internacionales con ingredientes y técnicas locales, los bares consiguen un equilibrio entre reconocimiento y autenticidad. El consumidor reconoce la marca, pero descubre el lugar.
The Liquid Experience IP: el cóctel como universo de marca
En 2026, los cócteles ya no son solo productos, sino activos culturales. El informe habla de “Experience IP”: bebidas que van más allá del vaso para convertirse en experiencias, colaboraciones, objetos, contenidos o incluso merchandising.
Las marcas de espirituosos se integran en eventos deportivos, musicales o culturales, no como patrocinadores pasivos, sino como parte activa de la experiencia. El valor premium ya no se define solo por el precio, sino por la relevancia cultural y la conexión emocional.
Un cóctel puede inspirar una playlist, una fragancia, una prenda o una experiencia efímera. Beber deja de ser un acto aislado y se convierte en una forma de expresión personal y social.
Vuelve el maximalismo y la teatralidad
Tras años dominados por la estética minimalista, la coctelería se inclina de nuevo hacia la experiencia visual y sensorial. El informe destaca que más del 75% de los participantes valoran las presentaciones memorables, lo que se puede traducir en copas que funcionan como espectáculo. Presentaciones llamativas, técnicas culinarias, efectos visuales y sabores atrevidos transforman el cóctel en una experiencia multisensorial pensada para sorprender y compartir
En 2026, el exceso bien ejecutado se consolida así como una forma legítima de generar valor, emoción y diferenciación en la hostelería.
La coctelería en 2026, mucho más que bebidas
En definitiva, el informe de Bacardi sobre las tendencias de coctelería en 2026 no solo predice qué combinaciones serán populares, sino que describe una transformación cultural: la coctelería pasa de ser un símbolo de exceso nocturno a convertirse en un ritual social cargado de intención, creatividad y conexión humana.
Las bebidas reflejarán en este año una búsqueda de momentos significativos, equilibrio entre placer y bienestar, y un enfoque narrativo que transforma cada copa en una experiencia memorable.

